17.6.14

Eres jodidamente sádica, te fuiste sin decir nada y te tuve que volver a superar, dejaste que me rodeara de gente que ni si quiera me importaba, pero eran entrañables ¿sabes? les terminé cogiendo aprecio. Volví a tener a esa persona especial a la que no le contaba nada pero estaba ahí siempre, me dejé de sentir sola. Me acostumbré a las idas y venidas, a las quedadas a deshoras, me acostumbré a los "vamos a tomar algo" y los acepté como medianamente pude, era agradable. Se fue ese malestar, esa opresión en el pecho, esa desconfianza, ya no me molestaba el mundo aunque seguía sin dejarme querer, pero aceptaba los te quiero de los demás. A veces temía que volvieras y que me intentaras seducir otra vez, sabes lo que pasa si me haces elegir.
El problema es que siempre percibes cuando te necesito porque volví a sentir ese malestar, esa opresión en el pecho, esa desconfianza, volví a echar a esas personas entrañables de mi vida y otra vez me molestaba el mundo. Tú no pegas dos veces antes de entrar y ni siquiera necesitas mi consentimiento, ahí estás esperándome con un té caliente, tengo mucho que contarte.

  ¿Sabes? siempre me alegro cuando te vas pero no me molesta cuando decides volver.


by Eleonor Almanzor.









Chavela Vargas



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